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[Copyfans
en Copy-Vic. Txt de Lluc Mayol]
Copy-Vic es uno de esos lugares
de referencia a los que uno se engancha sin saber muy bien como
ni porqué, las razones sean quizás demasiado domésticas
para considerarse relevantes, pero no hay duda que por las manos
de Estaban y Carol han pasado casi todos los proyectos
que hemos realizados un montón de personas que además
nos encontramos reiteradamente esperando turno para ser atendidos
en esta copistería situada en la frontera del barrio de Gràcia
de Barcelona. Copy-Vic ha sido, y es, algo así como un lugar
de confluencia, una cocina común, o una especie de herramienta
periférica de uso colectivo.
La elección de producir la gran mayoría
del material gráfico de Saladestar (folletos,
carteles, publicaciones, rótulos, etc.) en una copistería
fue una decisión consciente des del inicio del proyecto en
2003, una posición, una declaración de intenciones.
La copisteria ofrecía buenos precios, inmediatez y accesibilidad
a los procesos de producción, cosa que permitía experimentar
muy cómodamente y producir gran cantidad de material. Des
del principio todos los elementos gráficos que acompañaban
a los proyectos que ideábamos tomaban una gran importancia
en el proceso. Se trataba de encontrar una solución a medida
de cada ocasión, de no estandarizar, y de adaptarlo a los
ínfimos presupuestos de los que disponíamos.
Obviamente esta actitud no aparecía aislada,
muy pronto me di cuenta que coincidía con un contexto en
el que desde muchas otras iniciativas se estaba recuperando una
cierta actitud DIY (Do It Yourself). Con mucha de esta gente acabamos
coincidiendo y trabajando juntos en varios proyectos. Por orden
de aparición, y a riesgo de dejarme a alguien en el tintero:
Lucía Rivas, Júlia Rubé, ferraElOtro, Judit
Permanyer, Aureli Nieto, Lucía Lijtmaer, Magalí Homs,
Joystick, Margarita Pineda, Liz Kueneke, Col·lectiu P.O.C.S,
Diego Paonessa, Julieta Dentone, Luz Broto, DJ=Vida, María
Ramió, Xanu, SELAI, Clara Catalán, metro cúbico,
Acetone Magazine, Comte d’Urgell, Giulia Guerrini, (...).
Con todas estas personas, además de compartir el proceso
de Saladestar, creo que compartimos bastante la pasión por
la edición de bajo coste, las estrategias de auto edición,
los manipulados manuales, los fanzines, el mail-art, el copy-art...
y no solo como pura experiencia estética, si no por lo que
supone apostar por estas estrategias, en lo personal y en lo político.
Por este motivo me resulta tan oportuno cerrar esta etapa con un
proyecto que lleva en el subtítulo la idea de “producción
de arte low-cost”, no en forma de denuncia ni irónicamente,
sino como planteamiento positivo. Como propuesta en firme de solución
a muchas de las reivindicaciones que se generan constantemente desde
un contexto artístico emergente que a menudo se instala en
actitudes de dependencia extrema a instituciones (públicas
o privadas) sin el apoyo de las cuales muchas veces la mayoría
se bloquea si se ve incapaz de desarrollar proyectos.
“No les otorguemos esta grandeza, no son
monstruos extraordinarios” ni siquiera imprescindibles. No
confundamos la necesidad de exigir unas [infra]estructuras, un respeto
por el trabajo y unas políticas culturales coherentes con
la actividad creativa, con cruzarse de brazos a la espera de que
estas exigencias nos solucionen la vida.
Es bastante obvio, en el contexto artístico
de Barcelona en los últimos años, que la solución
no pasa por cebar a las pequeñas estrellas con una beca tras
otra, ni por construir una elite des de la base que alimente las
necesidades de producción de los pequeños invernaderos
del “show-business” local. Aceptar esto es renunciar
a un panorama diverso, activo, estimulante y con alternativas y contrastes, en resumen, renunciar a un territorio abonado para la
creación. Por esto creo que es importante que no escurramos
el bulto y asumamos la responsabilidad que tenemos en poner a funcionar
nuestro ingenio, nuestra creatividad, como motor principal para
la producción de nuestras propuestas, volver a cambiar el
prejuicio, instalado en este entorno, de que son “otros”
los que deben cubrir nuestras necesidades y, en este punto, aprender
a trabajar con poco, saber sacar agua de las piedras, puede convertirse
en un activo importantísimo para la supervivencia tanto a
nivel personal como colectivo.
Pienso que ha quedado claro el porque de “Copyfans
en CopyVic”, aunque me gustaría aclarar que (a pesar
de lo que pueda inducir el inicio de este texto) en ningún
caso fue un proyecto concebido con el propósito de cerrar
ninguna etapa ni homenajear a nadie. El mero análisis de
las personas que conforman el elenco de este proyecto dará
fe de ello. De hecho estoy convencido que este proyecto podría
haberse concretado en algún otro momento anterior, ya que
la idea hace años que ronda mi cabeza.
Invité a participar en este proyecto un
conjunto de personas bastante inconexas entre ellas a pesar de trabajar
relativamente cerca. El modus operandi de esta selección
tiene mucho que ver con mi forma habitual de trabajar en parte por
mi experiencia, en parte por impulsos emocionales o intuición,
en parte por curiosidad, y he intentado establecer una propuesta
coherente a pesar de estar dispuesto a la debacle dejándome
llevar por el curso de los acontecimientos y las propias exigencias
que surjan de este.
El proyecto se basa en la producción de
una serie de pequeños proyectos de arte que se han producido,
prácticamente de forma íntegra, en la copistería
que posteriormente se transforma en el espacio expositivo de los
resultados de los trabajos realizados. Obviamente todos los materiales
de información difusión del proyecto también
se han producido en la copistería y el catálogo se
edita de forma digital en la misma copistería según
demanda del público, a partir de un documento y unas intrucciones
de producción en poder del establecimiento que se convierte
de esta forma misma en editorial.
Como dije anteriormente las seis personas invitadas
a participar provienen de contextos relativamente distintos a pasar
de haber coincidido trabajando en un mismo espacio temporal en Barcelona.
Todas han tenido algún tipo de relación con Saladestar
durante este tiempo aunque en intensidades muy diferentes.
Dídac Cubarsí apareció
un día con sus collages fotocopiados, sus ediciones, con
el colectivo DJ=vida (que conforma con Jordi Puig) y ya no se fue
de mi cabeza. Hemos colaborado en un par proyectos de Saladestar:
Instanta[neo] con María Ramió (2004) y GRAC!05 (2005)
en el que planteó el la propuesta “Policòpies
Reals”, proyecto que quedo mermado por falta de presupuesto
y que cuya continuidad ha dado lugar a su propuesta para esta intervención.
ferraElOtro ha estado presente
des del principio de Saladestar, hemos crecido juntos y no hay duda
que ha sido y es uno de mis referentes más sólidos.
Junto a él he descubierto la mayoría de cosas que
para mi son importantes hasta la fecha en relación a esto
de la producción artística, muchas veces discrepando
pero construyéndonos al fin. Compartimos la pasión
por el DIY y la búsqueda de las posibilidades de la edición
y lo gráfico en cuanto a campo de experimentación
y generador de contenidos. En los últimos años él
ha evolucionado magistralmente estas posibilidades y creo que la
pieza que presenta para esta ocasión es una buena muestra
de ello.
María Sola es una de las
artistas más productivas, versátiles y comprometidas
que conozco. Se cruzó en mi vida en primer lugar desde su
faceta como clown-actriz durante la ocupación y dos desalojos
de la Makabra en Poblenou a finales del 2005 (primero del espacio
en el que habían estado durante años y después
de su corta pero mediática okupación de Can Ricart).
Pero no fue hasta un poco más tarde, en el GRAC!06, en que
entramos en contacto de forma más directa con la intervención
en espacio público que realizó, junto a otras personas
relacionadas con la Associació Nau21, que consistía
en la construcción de casitas de juego con los plafones de
de madera usados durante la campaña electoral como espacio
para carteles. La última etapa de mi aproximación
al trabajo de Maria se produjo de forma más íntima,
en mi taller, cuando un día me trajo toda una serie de ediciones
realizadas durante un viaje en Australia. Se trataba de una especie
de road-books realizados a tiempo real (durante el viaje) con fotografías
unidas entre si y encuadernadas dentro de cajitas de casette y a
su vez todas dentro de una maleta vieja. La pieza era una maravilla
absoluta! a partir de allí aparecieron también las
“fotonovelas” realizadas a partir de acciones-performances
con el colectivo Las Feas concebidas como señalamientos de
lugares destruidos por la especulación inmobiliaria o el
“modelo Barcelona”.
Con Maximo Tuja , o max-o-matic,
no nos vimos las caras hasta hace nada, fué en la presentación
de la “Fanzinoteca Ambulant” en la galería Todojunto
en la que apareció llevando su último fanzine para
que formara parte de nuestra colección. En ese momento yo
ya le había invitado a formar parte de este proyecto pero
solo habíamos hablado por correo electrónico. Max
se incorporó a esta lista en el momento en que decidí
que en un proyecto realizado en una copistería no podía
faltar alguien que estuviera produciendo fanzines. La decisión
fue fácil, de mi decena de fanzines favoritos (bajo un criterio
gràfico, visual) Max era responsable, total o en parte, de
tres: “BLUFF”, “GUSTAVO” y “ALGO SOBRE...”.
El convencimiento fue aplastante.
A Ignacio Uriarte lo conocí
a raíz de una muestra comisariada por Liz Kueneke en Saladestar:
“In My Mind’s Eyes” (2005). Liz por esos entonces
era residente de Hangar, y Ignacio también. Tengo que reconocer
que las fotografías que presentó Ignacio para esa
exposición me parecieron bonitas pero no me movieron el suelo.
No fué hasta unos años más tarde que me reencontré
con el su trabajo en la exposición comisariada por Mery Cuesta
en Can Felipa “Artefactos y Decibelios” (2007). Fue
a raíz del video “Archivadores en archivo” que
lo redescubrí, quedé fascinado por la intensidad que
lograba con medios o elementos tan simples. Desde ese momento supe
que nos reencontraríamos en algún otro proyecto, si
de mi, como en este caso, dependía.
Marta Zafra es actualmente mi
compañera de taller, compartimos espacio de trabajo desde
hace unos meses, a pesar de eso nuestra historia profesional común
se reduce a una intervención realizada dentro del proyecto
“Natures Mortes” que Luz Broto realizó en Saladestar
en junio-julio del 2007. Marta realizó una de las intervenciones
en el escaparate en forma de instalación-performence que
me dejo boquiabierto. No fue hasta mucho más tarde que descubrí
que ella se dedicaba a la ilustración de forma profesional
y me encontré con una productora de imágenes ecléctica
y preciosista, con un manejo de la técnica espectacular.
Esta mezcla de intereses y esa actitud de búsqueda y autoexigencia
son los motivos por los que me pareció oportuno que Marta
formara parte del proyecto.
Finalmente, el proyecto ha ido tomando su propia
forma, y desgraciadamente solo se han podido desarrollar cuatro
de las seis propuestas iniciales. Curiosamente las dos propuestas
que no han podido realizarse han sido las de las dos mujeres, que
han tenido que abandonar el proyecto por problemas graves en su
vida personal. Esto me deja muchas preguntas abiertas, muchas dudas
sobre las propias prácticas culturales que, como en este
caso, son propuestas des de lo márgenes y de la inestabilidad
que esto conlleva. Pero creo que se trata de esto, de encontrar
nuevas preguntas para responder, en un contexto donde esta idea,
la de la posibilidad del error, se vende siempre sobre el papel
pero se acepta poco en la práctica. Seguiremos creyendo en
el proceso, seguiremos haciendo que cosas difíciles que parezcan
fáciles, seguiremos proponiendo la honestidad como solución
y seguiremos afirmando que la fotocopia es bella.
Barcelona octubre 2008
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